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Montevideo, 16 de agosto de 2005.-
CARTA ABIERTA AL COMANDANTE BONELLI
Respecto a la entrevista realizada por el periodista Edison Lanza
He leído con atención el reportaje que le ha efectuado el semanario BÚSQUEDA y ha surgido la impotente necesidad de trasmitirle lo que siento al leer sus palabras.
Para ello antes quiero presentarme, creo necesario que sepa quien le está escribiendo.
Mi nombre es Marisa Fleitas, nací en la ciudad de Treinta y Tres en 1961, hija de una maestra rural y un hombre de campo (militante del Partido Colorado), crecí entre las Sierras del Yerbal, viendo llegar los niños a la escuela, algunos descalzos pisando la escarcha, con picaduras de pulga marcadas en el cuello, (porque en los ranchos de terrón y paja es difícil combatirlas), unos a caballo, otros en auto. Todos venían a la misma escuela y todos comían en la misma mesa. Así me crié viendo las diferencias de mis compañeros, unos con hambre y frío, otros con hermosos caballos, buenas botas de cuero o lindos autos, unos que crecían en estancias y otros en ranchos de barro.
Conocía sus casas, porque cuando mi madre, la maestra, debía salir a hacer los censos, salíamos con ella.
Desde muy niña sentí desprecio por la injusticia que acarrea la pobreza por un lado y el poder del dinero acumulado por unos pocos por otros, así comencé a soñar con un mundo donde los niños tuviéramos la posibilidad de crecer sin diferencias que nos hicieran infelices.
En 1974 ingresé al Liceo Departamental de Treinta y Tres, después de haber vivido esos terribles meses posteriores al Golpe de Estado, de vivir la suspensión de las clases, de saber que habían ilegalizado a los partidos políticos, que habían disuelto las Cámaras, que estaban destituyendo maestros, profesores y cuanto empleado público opinara distinto a lo que decían los militares o se negara a salir de razias o patrullajes para llevar preso a todo "sospechoso" que encontraran en la calle. Después de haber visto a mi hermana y varios amigos de 15 y 16 años, ser llevados al cuartel y salir sin poder caminar por semanas, debido a las palizas, plantón y torturas, con las piernas y los brazos duros, entumecidos por lo que hoy Uds. llaman "apremios físicos", más conocidos por torturas a menores, los torturaron porque tiraron volantes en el liceo repudiando el Golpe de Estado en Chile. En medio de ese manto de terror y amenazas, escuchando en las emisoras de radios las marchas militares, los comunicados de las Fuerzas Conjuntas que atemorizaban a la población, que requerían a ciudadanos que no pensaban como lo que la dictadura impuesta quería, me hice joven comunista, para luchar contra tanta injusticia, para luchar por un país donde los niños y jóvenes pudiéramos crecer libres, para que nuestro profesores y maestros tan queridos pudieran volver a sus aulas, para que nos dejaran leer los libros que nos hablaban de Artigas, para que nos dejaran escuchar a Los Olimareños, Zitarrosa, Rada, Numa Moraes y tantos otros músicos que nos prohibieron, (sólo estaba permitido escuchar a Palito Ortega, cumbias o boleros), para que no destruyeran los teatros y los cines del pueblo, para que no cerraran todo lo que significara expresión libre de los jóvenes. Por eso me hice joven comunista, nunca vi un arma, nunca nadie me habló de armas, sólo leíamos libros prohibidos por la dictadura, nos reuníamos para hacer algún volante que denunciara lo que nos estaban haciendo, para pintar algún muro que gritara lo que ya no nos dejaban gritar en las calles, para escuchar escondidos la música que nos prohibían, para que nos dejaran usar las minifaldas y los jeans, para tener el cabello libre (porque al liceo ya no se podía entrar con el cabello suelto o largo, las túnicas debían quedarnos por debajo de las rodillas, los jeans estaban prohibidos y los varones debían llevar túnicas grises con cuello militar y el cabello muy corto). Lo recuerda Sr. Bonelli?, por esas cosas luchábamos, nunca hablamos de atacar los cuarteles, les teníamos miedo, sabíamos que allí se torturaba y mataba a los padres de nuestros amigos, vecinos, profesores o maestros, - ni nos acercábamos por allí!!. Teníamos compañeros de clase que eran hijos de oficiales que luego nos torturaron en el cuartel de Treinta y Tres y nunca se nos pasó por la cabeza amenazarlos o culparlos por lo que nos habían hecho sus padres. Luchábamos contra la Ley de Enseñanza creada por el Sr. Sanguinetti, recuerda?, porque no nos dejaban agremiarnos, no podíamos reunirnos, los estudiantes no podían opinar, había un portero o un policía en la puerta del liceo que nos controlaba. Para conquistar esas libertades luchábamos lo jóvenes. Nunca, ninguno de los treinta y pico de niños que llevaron presos en la ciudad de Treinta y Tres el 12 de abril de 1975, habíamos tomado armas, ni estábamos dispuestos a tomarlas, nuestra concepción era la de la lucha pacifica, discutíamos, argumentábamos, por una vía pacífica para reconquistar la democracia y construir un mundo nuevo, donde no hubieran niños mendigando, donde los jóvenes no fueran arrastrados a la delincuencia, las drogas y la marginación por el desempleo y la desesperanza, porque queríamos construir un mundo nuevo "el mundo del pan y de las rosas" "un mundo sin explotados ni explotadores" un mundo donde no mataran nuestras ideas a Golpes de Estado, torturas, desapariciones y muertes.
Pero ese 12 de abril llegaron a nuestras casas los militares, rompieron nuestras camas, picaron nuestros pisos, rompieron nuestros discos de música prohibida, quemaron nuestros libros, apalearon a nuestros padres delante de nuestro hermanitos pequeños, nos llevaron al cuartel, nos encapucharon y comenzaron a torturarnos, recuerda cuales eran las torturas? El plantón, la colgada, la picana, el submarino, lo recuerda? Nos llevaban de la salida del liceo, de las calles del pueblo, ese día las Fuerzas Armadas se lanzaron con saña sobre un ejército de niños desarmados e inocentes, teníamos entre 13 y 18 años, la mayoría éramos menores de edad, no nos escondíamos en ningún lado, íbamos al liceo, a bailar, andábamos en bicicleta, yo tenía 13 años, sólo 13 años, nunca había matado a nadie ni quería hacerlo, mi inocencia era infinita, mis sueños eran tan inocentes como mi juventud, no se si los adultos pueden ubicarse hoy en lo que es la cabeza de un niño de esa edad, lo recuerdan?. Miro a mi hijita de 9 años y pienso, yo tenía unos añitos más y casi su estatura. Esa fue la orden que recibieron las Fuerzas Armadas? Llevar a los cuarteles y torturar, violar y matar niños inocentes, y si lo que recibieron fueron órdenes, quién se las dio? De que poder partieron? De que clase de ideas?, las ideas de los que no quieren perder sus beneficios y sus capitales, a quienes defendieron las Fuerzas Armadas? A los que tenían el poder de la tierra, las industrias y los Bancos o al pueblo obrero, trabajador y estudiante. A quienes ampara la Ley de Caducidad, qué fue lo que votó el pueblo uruguayo perdonar?? a esos hombres que pateaban en el piso a una niña de 13 años casi desnuda tirada en medio de una plaza de armas de un cuartel?, que asesinaron madres para robarles los bebes. Cuáles son los grupos de los que habla? Grupos de jóvenes baleados en las calles, grupos de jóvenes torturados con las manos atadas a la espalda, con los rostros desfigurados por los golpes y las torturas?, todo el aparato armado de un Estado desatado con saña, muerte, tortura y dolor sobre niños y jóvenes inocentes, desarmados, pacíficos y soñadores. Ud. no sabía Sr. Bonelli todo eso? Realmente Ud. cree que lo hicieron por buenos, que no son Uds. los malos de la película, que es injusta la sociedad uruguaya cuando les ve hoy con esos ojos? Dicen que fueron llamados a defender la democracia del Uruguay, la democracia para quienes? Si el pueblo estaba encarcelado o desterrado, realmente lo cree Sr. Bonelli?. Y qué es entonces apalear un adolescente, suspenderle la posibilidad de ingresar a un centro de estudio por años, prohibirle verse con sus amigos, hacerlos seguir todo el día por un soldado y vigilar su casa para luego llevar preso a todo el que venga a visitarlo?, qué es eso, es ser un señor bueno?, Ud. era Teniente como dice, podía no haberlo sido más si realmente no quería estar del lado de los asesinos.
Aquí hubieron sólo unos que detentaban el poder del Estado, las Fuerzas Armadas, el resto del pueblo uruguayo fue sometido a las arbitrariedades de ese poder y si no es así, quienes daban las órdenes?? A quiénes protegen realmente Uds.?? que fue lo que hicieron si no perseguir a quienes teníamos ideas diferentes a las que Uds. defendieron a sangre y fuego en todo el Cono Sur?
No quiero estar en la misma bolsa de asesinos, ladrones, torturadores, a mi y a mis compañeros no nos amnistiaron, nos devolvieron la libertad que merecíamos y que con mucho sacrificio reconquistamos para TODOS los uruguayos luchando sin descanso contra una dictadura fascista y sangrienta, no nos perdonaron con una Ley de Caducidad, porque no teníamos nada de que pedir perdón.
enviada por iris.
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